El hombre blandengue en el cine contemporáneo

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¿Qué nos está pasando? ¿Qué nos están haciendo, amigos? Aunque parezca una pataleta, es acertado pensar que en los últimos tiempos una mano sectaria ha ido acorralando la hombría hasta convertirnos en títeres de los gustos y los placeres femeninos. Podríamos pensar que es exagerado, pero echar un vistazo al panorama cinematográfico reciente (un espacio que es siempre un eco de los traumas sociales) nos pone en alerta sobre este estado de las cosas, pues no parece normal que la figura masculina haya sido relegada a papeles de moñas arrastrados tras una petarda que ansía conquistar al guapo del pueblo, pusilánimes al servicio de los obtusos trapitos de su mujer o pobres diablos cuyo lugar como hombre en el mundo adolescente ha sido vilmente transformado por el buenrollismo y el baboseo blandengues.
Mas no perdamos la fe, ya que, si bien es cierto que se han estrenado en este 2013 algunos títulos infames madurados al calor del feminismo más trasnochado, también lo han hecho otros que retratan al varón de hoy en todo su esplendor, o sea, con sus virtudes, sí, pero, también, con sus miserias, que es lo que demandamos.
Veamos algunos ejemplos.
PELÍCULAS INFAMES
1. El lado bueno de las cosas, o cómo perpetrar una obra a mayor gloria del hombre blandengue.
Curioso lo de este film. Está vendido (y de hecho arranca) como una comedia romántica para chicos (muy de moda últimamente), y, sin embargo, se convierte, poco a poco, en un producto para la espectadora simple que sueña con que Bradley Cooper sea lo suficientemente tonto como para decirle que la quiere. Así, llegamos a una conclusión más propia de Pretty Woman que de otros trabajos creados verdaderamente para chicos como Adventureland o Lío Embarazoso donde el romance no implica ver al protagonista rebajado al papel de memo. Esto último, además, a través de una excusa de todo punto repugnante: justificar sus actitudes utilizando la locura como pretexto.
2. Dando la nota, o la nueva personalidad teenager: nada de virilidad, todo babosa.
Siguiendo la estela de niños cantarines tan en boga tras el éxito de High School Musical, esta producción de la Universal situaba ese mundo en la universidad y lo llenaba de cierto y sano cinismo. No obstante, no era capaz de esquivar, finalmente, determinados patrones de comportamiento masculino tendentes al pastel y al baboseo. Muy deprimente ver al protagonista arrastrándose entre frases cursis para conquistar a la chica a la luz de las imágenes de El club de los cinco.
3. 2 días en Nueva York, o la materialización del sueño de toda hembra: tener un novio dispuesto a la discusión banal 24 horas al día, 365 días al año.
Sólo hay una cosa buena en esta película, y es que nos da la oportunidad de detectar delpyladas en Antes del anochecer y ver cómo Linklater se las ingenia para pasar por encima de ellas. Al contrario que la cinta del autor de A Scanner Darkly, 2 días en Nueva York (el film que ha desbancado a Amor de Haneke como la peor producción estrenada en 2013) es puro Delpy. Ella dirige, escribe y pega la chapa como protagonista de un disparate sin gracia, que pretende ser irreverente y no hace ni cosquillas, que contiene un humor soez que daría pena en la boca de un hombre pero que en la de una dama conquista la vergüenza ajena. Está claro que la francesa va de artistaza y de heroína. Que, como toda buena feminista, se apropia del significado de ser mujer y lo encierra en determinados parámetros como la neurosis llevada a la apología porque, claro, somos tan complejas que de puro complicadas nos volvemos insoportables. ¡Qué bonito es ser insoportable! Pues no. No es bonito y el resto de señoras no tienen por qué ser como un grano en el culo sólo por pertenecer a ese sexo. Y vale, podemos aceptar que a todas o a casi todas las pibas les gusta discutir por discutir, pero tener que ver a un tipo entrando constantemente a los ridículos trapitos de la parienta se antoja demasiado.
PELÍCULAS HONESTAS
1. En otro país, o el cine para intentar comprender a la mujer y al mundo que la rodea.
Hong Sang-Soo lleva su estilo a una depuración increíble en esta En otro país, lo mejor de lo que se ha estrenado este año en España. Como en toda su filmografía, clava las mezquindades y los ridículos masculinos y está dispuesto a entender a la fémina como centro de un misterio insondable. El cine se erige, así, en el vehículo para acceder a ese conocimiento que, finalmente, siempre se escapa. El arte como algo inútil, que decía Oscar Wilde, aunque lleno de un hedonismo dispuesto a retratar las inquietudes más primitivas del varón, a pedirle cuentas. Eso sí, siempre de forma honesta.
2. Antes del anochecer, o la representación equilibrada de la guerra de sexos.
 
Linklater pule y sublima lo visto en las anteriores entregas. El guión, escrito por el director y los actores, logra una consonancia perfecta en la expresión de las formas de ser tan distintas (aunque algunos sigan abrasando con una igualdad que sólo debe y puede ser social) de los hombres y las mujeres. Ruindad y virtud en un bando y en otro dentro de una obra magistral capaz de pasar por encima de los desajustes que las salidas de tono de la Delpy provocan en el texto. El cineasta consigue que todo fluya levantando una de esas películas que parece mentira que existan.
3. 7 psicópatas, o la reivindicación del machismo como una losa existente que no se puede obviar.
Claramente, el título más importante (en cuanto a la temática que nos ocupa) de las que se han estrenado este año. Es salvaje y provocadora, pero también brillante y lúcida. Bucea en la hombría y nos presenta a unos tipos que se muestran como lo que son: hombres, para lo bueno y para lo malo. El hecho de que sus actitudes no sean comprendidas por sus parejas o, sencillamente, estén a años luz de las de éstas, le sirve al realizador para poner en liza una realidad que trabajos como los tres citados anteriormente (dispuestos a presentar una armonía increíble entre unos comportamientos y otros) nos escamotean. Una tergiversación de la verdad en la que ostenta un puesto de privilegio la demonización del machismo que ha terminado provocando su ocultación, es decir, la normalización de su inexistencia en el ciudadano de a pie. Semejante postura choca contra lo natural pues el varón no puede tapar su virilidad y tenderá a imponerla como bien hace la mujer con su feminidad. Si no, ¿de dónde sale esa frase tantas veces oída de ‘ella es quien lleva los pantalones en casa’?
La grandeza de 7 psicópatas radica en desvelar el machismo como una miseria inherente a lo masculino cuyo encubrimiento sólo provoca el trastorno de una sociedad enferma en el papanatismo del buen rollo y la perfecta (o sea, la imposible) comunión entre sexos.
CONCLUSIÓN
No es un asunto baladí que las tres primeras cintas contengan otros tantos finales felices y que las últimas reseñadas acaben con unas conclusiones abiertas, escépticas e, incluso, como el Rosario de la Aurora. El equilibrio entre las mentalidades de los hombres y las mujeres es pura fantasía y la lucha (lógica) del feminismo por lograr que en el mundo haya una igualdad se ha llevado equivocadamente lejos de lo meramente social. ¿Tendrá esto algo que ver para que las grandes películas de hoy sobre las relaciones conyugales sean tan descreídas? ¿Qué nos querrán decir con todo su pesimismo?
El reto está sobre la mesa. Nosotros, como espectadores, debemos optar entre seguir engañándonos con sueños e ideales o aceptar el desafío que conlleva despertar. Quedarnos con los filmes infames o probar a desentrañar el misterio de las realizaciones honestas. Elijamos sabiamente.

 

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